Una tienda online, de la misma manera que una tienda física o tradicional, debe cumplir con una serie de obligaciones fiscales.

Como estamos hablando de un sector más o menos nuevo, es posible que no tengas demasiado claro qué impuestos tienes que afrontar.

Para poder ayudarte con ello, hemos preparado una completa lista con todas las obligaciones que debes respetar.

Obligaciones fiscales de una tienda online

Régimen fiscal

Lo primero que te estarás preguntando es en qué régimen fiscal te tendrás que dar de alta para abrir el negocio en cuestión. Siempre y cuando cumplas los requisitos, el recargo de equivalencia suele ser la mejor opción.

En el momento en el que te des de alta, desde la Administración se te asignará un código que hace referencia al IAE (Impuesto de Actividades Económicas) y que te indica qué categoría te corresponde.

Teniendo en cuenta esta numeración, pagarás los impuestos de una manera determinada.

Por lo general, el IAE que suele asociarse con las tiendas online suele ser el de “venta al por menor, por correo o catálogo”, pero hay de todo.

Si tenemos alguna duda, lo mejor que podemos hacer es ponernos en contacto con un asesor para que nos informe sobre ello.

IVA

Si hemos optado por el “recargo de equivalencia”, en el momento en el que hagamos una compra habrá que pagar un cierto recargo adicional, además del IVA, y esto hará que el precio final a pagar sea un poco más caro. Dependiendo del IVA que se aplique a los productos, Hacienda te marcará un determinado porcentaje.

Cuando vendas los productos tendrás que aplicar el IVA correspondiente, sin agregar el recargo que hemos comentado.

Por ejemplo, si nos facturan un pedido de 100 €, pagaremos de IVA 21 € y un recargo de equivalencia de 5,2 € (teniendo como referencia que el porcentaje de este sea de un 5,2%, lo normal).

Si no tributases bajo este sistema, tendrías que estar pagando el IVA recaudado a Hacienda en monto trimestral.

El único problema de este método es que no te permite deducir el IVA en las compras que hagas.

IRPF

El IRPF (Impuesto de la Renta de las Personas Físicas) debe de ser pagado sí o sí, tanto si somos particulares como empresarios.

Este impuesto sí que se debe declarar de forma trimestral, y luego cuadrar en la Declaración de la Renta en monto anual.

Si tan solo vas a vender a un cliente final (es decir, que no sea empresa), no se te obligará a hacer ningún tipo de retención como concepto de IRPF. Sin embargo, si vas a vender a profesionales, sí que tendrá que indicarse la retención (para los nuevos autónomos es del 7% hasta los tres años, que pasará a ser de un 15%). Sin embargo, este porcentaje lo puede decidir el profesional a su antojo, con un máximo del 15%.

Para poder rendir cuentas a Hacienda, de forma anual haremos la declaración, tanto si tenemos una tienda online como si no.

Estas son las principales obligaciones fiscales que debe cumplir el usuario, pero no son las únicas. Nosotros te recomendamos que te pongas en contacto con un asesor para que te pueda explicar cómo está el tema de una forma más personalizada, en base a tu situación. De este modo evitarás que llegue el momento en el que recibas una multa de Hacienda, ya que la cuantía no va a ser pequeña, precisamente.