Acabas de empezar con tu tienda online y tienes claro qué vas a vender. Ya has hecho buenas fotos, creado una descripción de producto original y ahora llega el momento crucial: fijar el precio.

Para empezar, lo primero que debes tener en cuenta es cuánto te cuesta el producto que vas a comercializar. No es lo mismo fijar el precio de un artículo que elaboras tú, que fijar el precio de un producto que le compras a un proveedor o que gestionas mediante dropshipping.

Si se trata de un servicio o producto que haces tú mismo debes tener en cuenta el tiempo que inviertes en hacerlo, los gastos de los materiales que utilizas y el envío (si procede). Si, al contrario, se trata de un producto que adquieres a un proveedor sabes exactamente cuánto te cuesta, por lo tanto sólo debes tener claro el margen que puedes añadir.

Ya sean productos o servicios, en algún momento debes establecer cuánto va a costarles a tus clientes lo que vendes en tu ecommerce. Para ello, es importante construir una estrategia de precios para tu negocio que no sólo te genere ganancias a ti, sino que te ayude a vender más.

Tranquilo, es posible ¿Cómo? Utilizando los precios psicológicos.

 

¿Qué son los precios psicológicos?

En pocas palabras, los precios psicológicos son una forma estratégica de fijación de precios a productos o servicios para influir en las personas al tomar una decisión de compra.

Los precios psicológicos no son algo nuevo. No está claro cómo se empezaron a utilizar, pero lo que sí sabemos es que esta práctica surgió a raíz de la competencia de precios periódicos en el siglo XIX.

Existen distintas teorías y formas de fijar precios psicológicos, pero la más conocida es la estrategia del precio impar. Quizás no os habíais fijado antes pero ¿no os cuesta muchísimo encontrar precios redondos en las tiendas? En contadas ocasiones veréis un producto a cinco euros, normalmente será de 4’95 o 4’99 euros. ¿Por qué? Las empresas suelen usar números impares a la hora de fijar su estrategia de precios ya que los consumidores recordaremos antes los números de la izquierda y el precio del producto nos parecerá de cuatro euros y pico, en lugar de cinco.

 

¿Qué precio le pongo a mis productos?

Una vez claros los costes que nos supone nuestro producto debemos pensar qué estrategia de precios queremos seguir ¿Quieres ser el más barato y diferenciarte de tu competencia por el precio? ¿Prefieres subir el precio para que te asocien con un producto de calidad?

Precios psicológicos

 

La estrategia que decidas seguir dependerá de los objetivos que te hayas marcado y del público al que te dirijas.

Por ejemplo, si eres una empresa de electrónica y quieres fijar el precio del nuevo ordenador portátil que vas a vender existe una razón por la que sería mejor que pusieras que vale 799’99 euros y no 800 euros. Puede parecer que no, pero en realidad, ese 0’01 euro influye mucho. Varios estudios han demostrado que leemos de izquierda a derecha.

Y es que, en lugar de cobrar 800 euros, los 799 euros hacen que el producto parezca estar en el rango de los 700 euros en vez de 800 euros. Por lo tanto, como consumidor, percibimos el precio más bajo de lo que es.

Otra estrategia: los precios redondos

Los consumidores también reaccionan de forma diferente a la hora de enfrentarse a precios redondos. Como demuestra un estudio publicado en el Journal of Consumer Research, “un precio redondo (100 dólares) alienta a los consumidores a basarse en sus emociones cuando está mirando un producto, mientras que un precio no redondo (98’76 dólares) alienta a basarse en la razón” explican los autores del estudio. Por ello sostienen que cuando una compra está empujada por las emociones, los precios redondos llevan a una experiencia subjetiva de sentir que es correcto.

Así pues, los precios redondos pueden funcionar en las compras que no son “útiles”, es decir, aquellas que realizamos para cumplir un objetivo emocional.

precios redondos

 

También es cierto que hoy en día, a raíz de la era tecnológica, el consumidor se ha vuelto más cauto. Por lo que, combinar una buena estrategia de fijación de precios con descuentos y rebajas del tipo: “gastos de envío gratis”, “2×1” o “cinco euros por suscribirte a la newsletter” es recomendable.

Está comprobado, bajando unos céntimos el precio de tus productos o de tus gastos de envío puedes vender más ¿Por qué no lo pruebas y nos cuentas qué tal?