La esencia de cualquier tienda son sus productos y, tanto en los negocios offline como en los online, el objetivo final es vender. La diferencia principal es que en una tienda online el consumidor no puede tocar, palpar o probar el producto, por lo tanto se basa en la imágen que lo representa y la descripción que lo acompaña.

Por lo tanto, está claro que las descripciones de producto pueden llegar a decantar la balanza en muchos casos. Si te conformas con las descripciones que te proporciona tu proveedor lo más probable es que no le aportes nada a tu cliente, que huirá en busca de una alternativa que logre convencerle. Sé original y dales un valor añadido

Si tuviéramos que ser claros y concisos y no enrollarnos con mil consejos prácticos ¿cuáles serían las preguntas que deberíamos hacernos para llegar a realizar una buena descripción de producto? 

¿A quién nos dirigimos?

Para saber qué decir primero debes tener claro a quién se lo vas a decir. No es lo mismo dirigirte a una joven de 25 años que acaba de mudarse a vivir con su pareja y se pasa el fin de semana mirando el catálogo de Ikea que a una abuela a la que sólo le preocupa no ser descubierta por sus hijos cuando le da dinero a escondidas a sus nietos. 

Por eso es imprescindible trazar el perfil de tu comprador: quién es, qué nivel de conocimiento tiene, cuál es su poder adquisitivo, qué necesidad vas a cubrir con tu producto y qué experiencia espera obtener de tu tienda online. 

¿Cuál es nuestro tono?

Qué decir y a quién se lo vamos a decir es importante. Pero cómo también. 

Ahora que ya conoces a la persona a la que te diriges piensa en qué le gustaría oír y qué información le resulta imprescindible para determinar si el producto que va a comprar cubre sus necesidades. Si te diriges a una audiencia con un gran conocimiento sobre tu campo deberás crear textos más detallados y técnicos que si te diriges a alguien que no tiene ni idea; en este caso deberás sintetizar y dar información que, a priori, puede parecer más obvia. 

Trata de mimetizarte con tu target y habla como ellos. ¿Eres una marca joven y molona con productos coloridos? Entonces puedes permitirte un tono más divertido y un lenguaje más coloquial. En cambio, si te diriges a madres primerizas cambia tu registro.  

¿Cuáles son los beneficios que queremos transmitir?

Cualquier descripción debe explicar de forma clara los beneficios del producto. 

Describe si el producto es suave, ligero o perfecto para una cena romántica. Los clientes no pueden tener el producto en sus manos, por eso deben tener la sensación de que lo pueden visualizar, sentir y tocar. Hazlos sentir parte de una experiencia. 

Una vez contestadas estas preguntas ya tienes la base hecha. Ahora, dale forma a tu descripción con los siguientes consejos: 

  • Ordena bien la información. 
  • Describe para qué sirve el producto y cómo se utiliza.
  • Usa un “call to action”. Las descripciones de productos con una llamada a la acción suelen generar más compras. Por ejemplo, “Compra este sombrero veraniego y lúcelo en la playa durante tus vacaciones
  • Escribe buenas descripciones SEO. Crea textos con contenido original y usa herramientas como ubersuggest o Adwords para analizar las palabras clave que te pueden ayudar a posicionarte mejor. 
  • Revisa el texto antes de publicarlo. Cuatro ojos ven mejor que dos, lee el texto otra vez y haz que alguien se lo lea. Así evitarás errores tipográficos y podrás comprobar si logra transmitir lo que buscabas. 

Estos son los puntos que nosotros consideramos básicos para redactar descripciones de producto. No es ni mucho menos “La Biblia” de las descripciones pero sí que puede ayudarte a situarte y a saber por dónde empezar.  Si tienes algún otro tip, ¡compártelo con nosotros en Twitter, Facebook o aquí abajo en un comentario! :)